martes, 13 de enero de 2009

El espumillón que no se va










Una de mis abuelas solía tener la casa decorada de navidad todo el año. No quitaba el espumillón ni las bolas de colores ni el belén a no ser que la obligaran, generalmente persuadiéndola de la combustibilidad de los adornos, y restregándole la estadística de las viejas que mueren sentadas en su mesita camilla porque se ha incendiado un brasero, al quedarse dormidas viendo a Ramonchu García en la tele. Decía la pobre, que con los adornos se acordaba durante el resto del año de los días felices con la casa llena de gente. Sibilina maestra del chantajismo emocional, yo he heredado de ella el gusto por los brillos, el moaré, las lentejuelas y el espumillón. Por eso me cuesta tanto abandonar la decoración de los días felices...
Lo mismo le debe pasar a la dueña de esta bonita casa que alhaja y engalana mi humilde blog. Papanoeles por las mesas, las librerias, las teles, los jarrones y, en version escaladora de indoor, colgados de las lámparas.
Lo mas bonito son los candelabros del comedor forrados de espumillón...pero lo que más me sigue conmoviendo es ese empeño de mucha gente de hacerse una biblioteca para tener "una boisserie buena" y, luego, llenarla de peliculas de vídeo.

jueves, 8 de enero de 2009

Ultimos estertores navideños






Tras una semana de retiro conventual en la que he conseguido no abrir la boca, ni siquiera para quejarme del engrudo de comida que me ponían ni del frío sabañonero que he pasado, ni soltar una sola maldad, vuelvo al mundanal ruido y sus miserias y alegrías. Con las rebajas llega lo mejor, así que una pequeña selección temática de las últimas "Season Greetings" locales del buzón y así dejamos ya en paz la celebración de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo. No faltan ni coronas reales y ducales, ni niños y animales; hasta el patio de La Jaralera, iluminado para el party del santo de Mamá; al fondo, la Albariza de los Juncos....aaay I'm dreaming of a white christmas....
Según el calendario litúrgico, entramos en el "tiempo ordinario",
¡a prepararse!

lunes, 29 de diciembre de 2008

Climb every mountain






Os pongo la letra por si, como yo y las primas del pueblo,
le quereis hacer los coros a tia Kiri:

Climb every mountain, search high and low
Follow every by way, every path you know
Climb every mountain, ford every stream
Follow every rainbow, till you find your dream
A dream that will need, all the love you can give
Everyday of your life, for as long as you live
Climb every mountain, ford every stream
Follow every rainbow, till you find your dream
A dream that will need, all the love you can give
Everyday of your life, for as long as you live
Climb every mountain, ford every stream
Follow every rainbow, till you find your... dream...

viernes, 26 de diciembre de 2008

Chippie, Georgina and Caballero wish you Merry Christmas
















Cuando ya no hay niños, o no se les puede juntar (como el año pasado ocurrió con los Asturias, Lugo y Palma) siempre se puede recurrir a los perritos, gatos, tortugas o loros de la casa.
Si acompañan a los niños son un plus de inocencia y ternura, de apacible costumbrismo doméstico, de sofisticado exotismo; o incluso de cara exclusividad, si hablamos de sharpeis, carlinos, pinschers miniatura o bulldogs ingleses, según la moda de la temporada, claro... pero, ¿estabamos hablando de la navidad?

Amor, Paz, Felicidad, Prosperidad...Vanidad?



























Hace tiempo que la gente elegante ya no envía tarjetas de navidad con la reproducción de un cuadro de Murillo, La Sagrada Familia del pajarito, por ejemplo; o El descanso en la huida a Egipto, de Patinir, mas de mi gusto. Ni siquiera La Adoracion de los Magos, por Velázquez. Eso sería un horror. Ahora, la norma es enviar una foto de los mas pequeños de la familia. Sin son rubios y monos, mejor. El paisaje suele ser la playa, el jardín de casa o de la finca, o incluso la postal de unas vacaciones exóticas. Si los niños no son tan pequeños, no importa, y aunque tengan 16 o 17 años, y la niña luzca un bikini mínimo e insinuante, también se envía una foto de ellos en las ultimas vacaciones en Saint-Barth. Si el niño de 17 años se parece a Zac Efron o Justin Gaston, esas christmas cards se agradecen bastante entre cierto público. Estoy pensando en mí, claro.
Cuando no hay hijos pequeños ni nietos, ni adolescentes en bañador en la familia, se puede recurrir a una exhibicion del patrimonio inmobiliario familiar. Así, a veces, llega algun christmas con la foto de la Finca solariega de la Pedosilla, en Ciudad Real; o la piscina helada de Puerta de Hierro, el año que nevó tanto; o lo bien que florecieron este año los agapantos en Marbella....
Hay fotos de familias españolas que valen millonadas (los nietos de..., los hijos de..., la casita de la piscina de...) pero, por supuesto, no podemos poner ninguna, así que nos tenemos que conformar con las de los americanos, que no conocemos de nada y están cazadas en internet y las que publica el Hola de la Royal Family, en las que, siguiendo la norma, tampoco aparece ningún paisaje nevado ni escena costumbrista, sino la celebración de lo bien que nos va y lo monos que son nuestros niños.

martes, 23 de diciembre de 2008